No pude evitar atiborrarla de preguntas inmediatamente; sin embargo, ella sólo me dijo: "Silencio. Nos siguen".
Decidí hacerle caso y seguirla sin cuestionar.
Caminamos durante al menos 20 minutos, hasta que de, sin previo aviso, Thyra se desplomó en el suelo. No fui lo suficientemente rápido como para alcanzar a sostenerla, pero de inmediato me acerqué para averiguar qué había ocurrido.
Su ropa estaba en perfecto estado, de manera que no era probable que la hubieran lastimado. Parecía sentir dolor, pero no tenía signos de herida alguna; no me podía explicar el porqué de su estado
-Lo siento, me han herido con magia eléctrica, justo antes de caer al agua. Mis heridas son internas.- balbuceó mientras tomaba mi mano.- Eres humano,¿verdad? -asentí.- Vete mientras puedas: si te ven conmigo, no tendrán piedad alguna, aunque sólo seas un campesino.- informó con voz temblorosa, haciendo evidentes esfuerzos por mantener la consciencia.
Y entonces, de entre los arbustos, en todas direcciones, se revelaron gran cantidad de guardias.
¡Nos tenían rodeados!.
-¡Aléjate de la Zephyr y no te lastimaremos!- aulló uno de ellos, al tiempo que él y sus compañeros apuntaban sus armas hacia nosotros.
Me levanté, temblando; estaba asustado. Y el miedo rápidamente se convirtió en pánico. Estaba totalmente desarmado, en un mundo desconocido.
Mi plan original era negarme rotundamente, y esperar al milagro que inesperadamente ocurre cuando el héroe de la historia está en aprietos. Pero, ¿era un buen plan?
Por supuesto que no.
¿Tenía alguna otra opción? Después de todo, moriría de todas maneras.
O al menos eso pensaba.
No alcancé a pronunciar ni media sílaba en lo que Thyra se interpuso entre los guardias y yo, e invocó en su mano derecha un bastón metálico con aleaciones doradas en los bordes. Acto seguido, creó una gran ráfaga de viento que levantó a la mitad de los guardias, y los estrelló contra los troncos de los árboles cercanos, dejando el flanco derecho completamente despejado.
-¡Vete de una maldita vez!- me gritó con una voz desgarradora, cayendo nuevamente al suelo, esta vez completamente inconsciente.
No podía creerlo: estaba paralizado.
Lo único que quería era tomarla entre mis brazos y salir corriendo del lugar lo más pronto posible. Pero no reaccioné hasta que uno de los guardias se la echó al hombro y siseó con desprecio: "Aniquilen al cobardete ese".
Aquello fue un detonante; la chispa que encendió la pólvora. Recobre el sentido tan pronto terminó su oración.
Y justo a tiempo, diría yo.
ya que al momento en que la filosa espada de aquel matón rozó mi rostro sentí la adrenalina correr por mi cuerpo, inconscientemente tomé su espada y lo empujé de una patada.
¡Era hilarante!¿En qué momento me había convertido en un ser tan perceptivo y habilidoso?
Mi pequeña hazaña debió ser bastante sorprendente para ellos, ya que en ese mismo instante cuatro de los 5 guerreros que me rodeaban se acercaron para atacarme. En ese momento sentí una "chispa" en mi cuerpo; me había vuelto más ligero, incluso más fuerte. Esquivé sus ataques con facilidad y los contraataque en el acto. Sin embargo ya era demasiado tarde. Aquel quinto guardia, quien tenía a Thyra en sus brazos, había desaparecido.Busqué desesperadamente por todos lados, sin descanso.Una vez más el pánico se adueñaba de mi cuerpo.Me encontraba exhausto después de haber estado buscándola sin descanso, y el cansancio mental provocado por la culpa estaba acabando conmigo. Hasta que de pronto una fresca brisa acarició mi cabello, era bastante inusual.Intrigado decidí seguir hasta encontrar la fuente de la corriente. Mi búsqueda me llevó hasta un campamento dentro de un túnel subterráneo; aquel tipo me había evadido escondiéndose bajo tierra. Una vez más actué sin pensar.El solo hecho de ver a Thyra atada con cadenas en el suelo y en un estado deplorable desató lo peor de mi,y una vez recobrada mi cordura me encontraba frente a diez guardias dispuestos a pelear todos a la vez contra mí. ¿En qué rayos estaba pensando?¿acaso me había revelado sólo para morir?Esta vez Thyra no me podría salvar, y si apenas pude anteriormente contra cuatro, ¿como me las arreglaría contra diez?aún así el único pensamiento que llegó a mi mente fue "hazlo", era loco, e insano, pero algo dentro de mí sabía que podía hacerlo.
me abalancé contra ellos con todo mi coraje. En el primer asalto acabé con 3 de ellos, a costa de 4 cortes en mi brazo derecho, 3 en mi pierna izquierda y un golpe de mazo en el lado derecho de mi torso. Sentía como las heridas me jugaban en contra, mientras escuchaba la respiración agitada de los demás.
-Voy a morir¿verdad?- dije titubeando. En aquel momento llegó a mí una brillante idea. si ella puede utilizar magia.¿Por qué yo no?. En aquel instante 3 tipos me atacaron sin piedad, sin embargo sus ataques fueron bloqueados por una especie de barrera invisible, expulsandolos unos cuantos metros hacia atrás
Sentía como aquella "chispa" de antes crecía más y más dentro de mí. Y en el momento en que ellos me atacaron brotó de mi cuerpo manifestándose en una gran explosión de energía blanca, que rodeo mi cuerpo en un área de unos dos metros aproximadamente. En aquel momento sucedió mi "milagro". Una especie de reloj apareció frente a mí, tenía varios símbolos: una llama roja que apuntaba al norte, una gota azul que apuntaba al sur, un círculo índigo que apuntaba al oeste y una especie de roca que apuntaba al oeste. Además había lo que denominaría como un minutero que giraba sin parar hasta que se postró entre la gota azul y el círculo índigo. Una explosión aún más grande procedió al detenerse el reloj, podía notar el asombro de aquellos tipos.
-¡Es un elemental!-¡Eso explica su poder!-¡Miren su cabello, ahora es blanco! ¡Es un Bóreas! ¡Con todo su poder no tendremos oportunidad!- Esas y otras cosas gritaban los guardias, mientras temblaban sin parar.
Todo el suelo seco de la caverna se congeló, y una tormenta de nieve ahora asolaba aquel frío y húmedo lugar.
-¿Zephyr? ¿Bóreas? ¿Acaso creen que sé de lo que están hablando? ¡os derrotaré y salvaré a Thyra de una vez!- grité hacia los asustados caballeros
Al fin actuaba de manera heroica, y sostener mis palabras no me fue difícil en lo absoluto. Acabé con aquellos tipos de inmediato. Unos intentaron huir pero pude enviar corrientes de aire congelado a sus piernas y detenerlos, Me había hecho con la victoria.
Me sentía orgulloso. Al fin había conseguido redimir mi cobardía y había salvado a la chica. no podía dejar de sentirme bien por dentro, y entonces, ocurrió.
la catástrofe se presentó; sentí como un suave y silencioso golpe atravesaba mi cuello. Paralizado, caí al suelo mientras mi visión se nublaba.
Lo que ocurrió me lo contaron la mañana siguiente, cuando desperté rodeado de desconocidos. Thyra se había entregado por voluntad propia, mientras yo caía al suelo ella logró liberarse de sus ataduras y apuntar una espada hacía ella misma. Entrando en negociación con los refuerzos de los guardias logró convencerlos de que me perdonaran la vida, a cambio de que ella iría sin oponer resistencia. En realidad el refuerzo de los guardias era sólo una persona. Pero sólo el pensar en aquel momento pude saber que no le podría ganar ni si quiera en una batalla frente a frente. la frustración llenaba mi ser, mi primer cometido en este mundo y había fallado.Una vez más me ví condenado al fracaso. Entre aquellos sentimientos sólo tenía un nombre en la cabeza, aquel que escuché de esos tipos antes de perder el conocimiento. "Lord Gerard de Némesis" .