jueves, 11 de febrero de 2016

La odisea del cuarto héroe: Capitulo I (.5)

--Yo soy Thyra. Sígueme- dijo la joven sin dilación, encaminándose a toda prisa hacia el bosque. La seguí sin dudar.
No pude evitar atiborrarla de preguntas inmediatamente; sin embargo, ella sólo me dijo: "Silencio. Nos siguen".
Decidí hacerle caso y seguirla sin cuestionar.
Caminamos durante al menos 20 minutos, hasta que de, sin previo aviso, Thyra se desplomó en el suelo. No fui lo suficientemente rápido como para alcanzar a sostenerla, pero de inmediato me acerqué para averiguar qué había ocurrido.
Su ropa estaba en perfecto estado, de manera que no era probable que la hubieran lastimado. Parecía sentir dolor, pero no tenía signos de herida alguna; no me podía explicar el porqué de su estado
-Lo siento, me han herido con magia eléctrica, justo antes de caer al agua. Mis heridas son internas.- balbuceó mientras tomaba mi mano.- Eres humano,¿verdad? -asentí.- Vete mientras puedas: si te ven conmigo, no tendrán piedad alguna, aunque sólo seas un campesino.- informó con voz temblorosa, haciendo evidentes esfuerzos por mantener la consciencia.
Y entonces, de entre los arbustos, en todas direcciones, se revelaron gran cantidad de guardias.
¡Nos tenían rodeados!.
-¡Aléjate de la Zephyr y no te lastimaremos!- aulló uno de ellos, al tiempo que él y sus compañeros apuntaban sus armas hacia nosotros.
Me levanté, temblando; estaba asustado. Y el miedo rápidamente se convirtió en pánico. Estaba totalmente desarmado, en un mundo desconocido.
Mi plan original era negarme rotundamente, y esperar al milagro que inesperadamente ocurre cuando el héroe de la historia está en aprietos. Pero, ¿era un buen plan?
Por supuesto que no.
¿Tenía alguna otra opción? Después de todo, moriría de todas maneras.
O al menos eso pensaba.
No alcancé a pronunciar ni media sílaba en lo que Thyra se interpuso entre los guardias y yo, e invocó en su mano derecha un bastón metálico con aleaciones doradas en los bordes. Acto seguido, creó una gran ráfaga de viento que levantó a la mitad de los guardias, y los estrelló contra los troncos de los árboles cercanos, dejando el flanco derecho completamente despejado.
-¡Vete de una maldita vez!- me gritó con una voz desgarradora, cayendo nuevamente al suelo, esta vez completamente inconsciente.  
No podía creerlo: estaba paralizado.
Lo único que quería era tomarla entre mis brazos y salir corriendo del lugar lo más pronto posible. Pero no reaccioné hasta que uno de los guardias se la echó al hombro y siseó con desprecio: "Aniquilen al cobardete ese".
Aquello fue un detonante; la chispa que encendió la pólvora. Recobre el sentido tan pronto terminó su oración.
Y justo a tiempo, diría yo.
ya que al momento en que la filosa espada de aquel matón rozó mi rostro sentí la adrenalina correr por mi cuerpo, inconscientemente tomé su espada y lo empujé de una patada.


¡Era hilarante!¿En qué momento me había convertido en un ser tan perceptivo y habilidoso?
Mi pequeña hazaña debió ser bastante sorprendente para ellos, ya que en ese mismo instante cuatro de los 5 guerreros que me rodeaban se acercaron para atacarme. En ese momento sentí una "chispa" en mi cuerpo; me había vuelto más ligero, incluso más fuerte. Esquivé sus ataques con facilidad y los contraataque en el acto. Sin embargo ya era demasiado tarde. Aquel quinto guardia, quien tenía a Thyra en sus brazos, había desaparecido.Busqué desesperadamente por todos lados, sin descanso.Una vez más el pánico se adueñaba de mi cuerpo.Me encontraba exhausto después de haber estado buscándola sin descanso, y el cansancio mental provocado por la culpa estaba acabando conmigo. Hasta que de pronto una fresca brisa acarició mi cabello, era bastante inusual.Intrigado decidí seguir hasta encontrar la fuente de la corriente. Mi búsqueda me llevó hasta un campamento dentro de un túnel subterráneo; aquel tipo me había evadido escondiéndose bajo tierra. Una vez más actué sin pensar.El solo hecho de ver a Thyra atada con cadenas en el suelo y en un estado deplorable desató lo peor de mi,y una vez recobrada mi cordura me encontraba frente a diez guardias dispuestos a pelear todos a la vez contra mí. ¿En qué rayos estaba pensando?¿acaso me había revelado sólo para morir?Esta vez Thyra no me podría salvar, y si apenas pude anteriormente contra cuatro, ¿como me las arreglaría contra diez?aún así el único pensamiento que llegó a mi mente fue "hazlo", era loco, e insano, pero algo dentro de mí sabía que podía hacerlo.
me abalancé contra ellos con todo mi coraje. En el primer asalto acabé con 3 de ellos, a costa de 4 cortes en mi brazo derecho, 3 en mi pierna izquierda y un golpe de mazo en el lado derecho de mi torso. Sentía como las heridas me jugaban en contra, mientras escuchaba la respiración agitada de los demás.
-Voy a morir¿verdad?- dije titubeando. En aquel momento llegó a mí una brillante idea. si ella puede utilizar magia.¿Por qué yo no?. En aquel instante 3 tipos me atacaron sin piedad, sin embargo sus ataques fueron bloqueados por una especie de barrera invisible, expulsandolos unos cuantos metros hacia atrás
Sentía como aquella "chispa" de antes crecía más y más dentro de mí. Y en el momento en que ellos me atacaron brotó de mi cuerpo manifestándose en una gran explosión de energía blanca, que rodeo mi cuerpo en un área de unos dos metros aproximadamente. En aquel momento sucedió mi "milagro". Una especie de reloj apareció frente a mí, tenía varios símbolos: una llama roja que apuntaba al norte, una gota azul que apuntaba al sur, un círculo índigo que apuntaba al oeste y una especie de roca que apuntaba al oeste. Además había lo que denominaría como un minutero que giraba sin parar hasta que se postró entre la gota azul y el círculo índigo. Una explosión aún más grande procedió al detenerse el reloj, podía notar el asombro de aquellos tipos.
-¡Es un elemental!-¡Eso explica su poder!-¡Miren su cabello, ahora es blanco! ¡Es un Bóreas! ¡Con todo su poder no tendremos oportunidad!- Esas y otras cosas gritaban los guardias, mientras temblaban sin parar.
Todo el suelo seco de la caverna se congeló, y una tormenta de nieve ahora asolaba aquel frío y húmedo lugar.
-¿Zephyr? ¿Bóreas? ¿Acaso creen que sé de lo que están hablando? ¡os derrotaré y salvaré a Thyra de una vez!- grité hacia los asustados caballeros
Al fin actuaba de manera heroica, y sostener mis palabras no me fue difícil en lo absoluto. Acabé con aquellos tipos de inmediato. Unos intentaron huir pero pude enviar corrientes de aire congelado a sus piernas y detenerlos, Me había hecho con la victoria.
Me sentía orgulloso. Al fin había conseguido redimir mi cobardía y había salvado a la chica. no podía dejar de sentirme bien por dentro, y entonces, ocurrió.
la catástrofe se presentó; sentí como un suave y silencioso golpe atravesaba mi cuello. Paralizado, caí al suelo mientras mi visión se nublaba.

Lo que ocurrió me lo contaron la mañana siguiente, cuando desperté rodeado de desconocidos. Thyra se había entregado por voluntad propia, mientras yo caía al suelo ella logró liberarse de sus ataduras y apuntar una espada hacía ella misma. Entrando en negociación con los refuerzos de los guardias logró convencerlos de que me perdonaran la vida, a cambio de que ella iría sin oponer resistencia. En realidad el refuerzo de los guardias era sólo una persona. Pero sólo el pensar en aquel momento pude saber que no le podría ganar ni si quiera en una batalla frente a frente. la frustración llenaba mi ser, mi primer cometido en este mundo y había fallado.Una vez más me ví condenado al fracaso. Entre aquellos sentimientos sólo tenía un nombre en la cabeza, aquel que escuché de esos tipos antes de perder el conocimiento. "Lord Gerard de Némesis" .

domingo, 31 de enero de 2016

La odisea del cuarto héroe: Capitulo I

La odisea del cuarto héroe: Capítulo I.


¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?
Escuela, amigos, pareja; todo esto es estresante. Claro, ella me acaba de botar, frente a todos, he tenido una pésima calificación en una evaluación importante, y mis padres no han dejado de fastidiarme con que piense en mi futuro.
Como sea, todo eso ha pasado a segundo plano, y posiblemente no vuelva a pensar en aquello jamás.
Todo comenzó en el séptimo día después de mi graduación, el quinto día consecutivo en el cual no salía de mi habitación. Dormía durante el día y satisfacía mis necesidades básicas durante la noche; después de todo estaba triste, pero no era motivo para no comer e ir al baño.
Durante aquella noche todo era muy normal y tranquilo. Ya todos dormían, y yo moría de ganas de beber un café como acostumbraba diariamente.
Allí comenzó todo.
La cocina de mi hogar era bastante pequeña, un pasillo ancho con una puerta al final que daba con el patio trasero. La fregadora y el horno estaban del lado derecho de la habitación, mientras que unos muebles se situaban del lado opuesto de éstas. Encendí el hervidor y me apoyé contra el muro mientras esperaba que el agua se calentara.
De pronto me percaté de que la puerta al final de la cocina estaba semiabierta. Un sudor frío recorrió mi espalda por un momento; sin embargo, algo me impulsó a ir a chequear si había algo anormal allí fuera. Inspeccioné todo el patio trasero (suelo ser bastante meticuloso en mis asuntos).
En fin.... no había nada.
El nerviosismo no se iba de mi cabeza.
Al regresar a la puerta de la cocina, me percaté de que había un trozo de leño justo en la entrada.
¿De verdad estuvo allí todo el tiempo?
Lo recogí sin vacilar, y en palabras hechas con quemaduras decía: "¿Estás listo para mañana? Asegúrate de despedirte".
Rápidamente acudí a la habitación de mis padres a preguntarles si habían hecho algo raro, pero claro, solo dormían profundamente, casi como si me ignorasen apropósito. Me resigné y volví a lo mío.
Al día siguiente mi madre prácticamente me sacó de la casa, diciendo que estaba harta de verme así, que saliera con mis amigos y cosas por el estilo. Finalmente terminé caminando sin rumbo por el centro de la ciudad, simplemente observando a las personas vivir una vida sin sentido.
-Al fin y al cabo, no es mi problema- murmuré al aire mientras caminaba hacia la costa.
Estaba todo tranquilo, hasta que divisé a una joven correr en sentido contrario a mí. Juraría que, por un momento, al cruzarnos, atravesó mi cuerpo... pero no; ¿siquiera era posible? Impactado, volteé hacia atrás para ver mejor a la chica. Creí que me estaba volviendo loco. Ella llevaba un vestido blanco con franjas azules, que le llegaba hasta la rodilla; un peto al más puro estilo de combate, y unas botas aparentemente metálicas. La chica no medía más de 1.50, en mi opinión.
-¿Acaso está haciendo algún tipo de cosplay?- pregunté en voz alta.
Al terminar la frase las personas a mi alrededor me miraban bastante extrañados, como si yo estuviera alucinando.
-¿Estás bien, chico? ¿Qué miras?
Ni siquiera respondí. Estaba inmerso admirando a la niña, la cual, en caso de ser una cosplayer, parecía hacerlo de manera profesional. ¡Incluso su cabello plateado lucía real!
Sin embargo me llamó un poco la atención aquella expresión preocupada que llevaba. Estaba demasiado cerca de la orilla del mar; de resbalar o tropezar, sufriría una caída de unos 6 metros de altura
-¿Es que acaso piensa lanzarse al mar?- grité, alarmado.
Las personas a mí alrededor miraron curiosamente hacia donde yo veía, pero su reacción fue bastante extraña, como si no pudieran verla. En ese momento entré en pánico. La chica, sin pensarlo, cayó de espaldas hacia el mar. No lo pensé; corrí lo más rápido posible hacia ella.
En cuanto recuperé la cordura, estaba cayendo de cabeza en el agua.
Ya dentro, solo pensaba en salvar a aquella persona; era algo impulsivo, no podría explicarlo.
El peso del agua me arrastraba sin piedad hacia abajo, me hacía pensar en qué tan profundo era. No debería de serlo tanto, pero juraría que me hundía a una velocidad vertiginosa. Pareció durar más de un minuto.




Finalmente la encontré: casi inconsciente y sin moverse. Desde mi ángulo sólo podía ver su espalda. Sujeté de ella tan fuerte como pude, e intenté dar la vuelta con todas mis ganas, pero no lo logré. Seguía hundiéndome, ahora junto a la joven que intentaba salvar.
No podía creerlo. ¿Ahora la arrastraba a una muerte horrible junto a mí?  
Al fin creía estar llegando a lo que, pensé, era el fondo, y de pronto, allí estaba, admirando el tierno aire entrando por mis pulmones. Tenía la cabeza fuera del agua, la caricia del oxígeno dentro de mí me hizo sentir que estuve bajo el agua por una eternidad.
Busqué la orilla más cercana y me postré en el suelo junto a la chica.
Luego de unos minutos pude ver que algo extraño estaba ocurriendo junto a mí. ¿Desde cuando había un bosque cerca de la ciudad? No era el mar desde donde había salido, sino una laguna hermosa y cristalina, de un tono verdoso. En lo que apreciaba este nuevo entorno, no podía de dejar de sentir emoción.
-¿Esto realmente está ocurriendo?- pregunté, emocionado.
En eso, la pequeña joven abría lentamente los ojos. Sin demora, dijo con voz calmada:
-Um... me has salvado.... supongo. ¿Podrías decirme tu nombre?
No se andaba con rodeos, iba directo al grano. No lo tomé en cuenta en ese momento, lo único que acaecía sobre mi mente era darle un nombre. ¿Mi nombre real? Ni pensarlo, debía inventar algo nuevo... o no tan nuevo.
Desde siempre fui fanático de los MMORPG, por lo que estaba asimilando mi situación actual con bastante rapidez. Y en cuanto a mi nombre, fue realmente sencillo decírselo:
-Soy Zadkiel, un gusto. ¿Podrías explicarme dónde rayos estoy?- dije con una sonrisa de lado a lado, mientras disfrutaba cada segundo de aquella extraña situación.